Tristeza:
EL SENTIMIENTO MAS COMUN

De década en década:
LA DEPRESIÓN DEL CUMPLEAÑOS
Depresión:
COMO LA VIVEN LOS HOMBRES


-Atreverse a decir que no puede más es el primer paso para la mejoría, aunque a algunos hombres les cuesta mucho darlo.

Aunque no siempre es reconocida como una enfermedad, nadie está libre de una depresión, que afecta tanto a los hombres como a las mujeres e, incluso, a los niños. Quién no ha escuchado decir: "Yo no conozco la depresión. Basta con saber reaccionar".

La reflexión es más frecuente entre los hombres. Para muchos, estar deprimidos no es "viril" y al contrario, es motivo de vergüenza. Pero la realidad es que éstos también se quiebran emocionalmente. La depresión afecta al 22,4 por ciento de las mujeres y al 10,7 por ciento de los hombres.

¿Por qué la cifra? Sin duda porque ellas expresan más abiertamente su sufrimiento. Los hombres no prestan atención a los signos precursores de la enfermedad, como cansancio o tristeza, y los adjudican a la fatiga. Frente a una depresión, les resulta insoportable la imposibilidad de actuar como antes. Dirán, por ejemplo: "Qué me ocurre, no tengo la fuerza de salir a trotar en la mañana". En la misma situación una mujer diría: "Nada funciona, ya no tengo ganas de salir a trotar, estoy deprimida".

Los hombres no sólo tienen dificultades para reconocer su depresión, también la expresan de manera distinta. A menudo reaccionan con agresividad, porque se vuelven más impulsivos durante la crisis. Además, su líbido disminuye. Lo anterior empeora la situación, pues piensan: "Si no soy capaz de seducir a una mujer, no soy hombre".

Negando voluntaria o involuntariamente la enfermedad, presentan comportamientos variables. Algunos se vuelven odiosos en el trabajo, pues imaginan que su malestar se debe a su entorno; otros se refugian en la bebida. Bajo la influencia del alcohol, tienen la impresión de vivir un aumento de la energía.

En definitiva, para el hombre, la depresión es percibida como una debilidad a la cual no tiene derecho. Y quienes más contribuyen a ello, son las madres cuando les dicen a sus hijos pequeños que los hombres no lloran. De esa forma, los preparan para que, en la adultez, no puedan admitir que están tristes y deprimidos.