

Cáncer uterino:
UN ASESINO EN LA INTIMIDAD

La piel de la embarazada:
UN AREA SENSIBLE
|
 |
Prolapso:
UNA SOLUCION A TIEMPO
-Conozca las causas por las cuales se aflojan los tejidos que soportan los órganos internos.
El prolapso -llamado corrientemente "descenso de órganos"- afecta a un sinnúmero de mujeres después del parto, influyendo sobre la posición del útero y la vejiga. Los síntomas son variados y al principio van desde la simple sensación de pesadez hasta problemas urinarios y digestivos que en ocasiones, se tornan molestos e invalidantes.Un aumento de peso importante de la madre durante el embarazo puede inflamar los tejidos, que se aflojarán en el momento del parto, facilitando un posible descenso de los órganos. El peso elevado del niño en el nacimiento (más de cuatro kilos) constituye también un factor de riesgo de prolapso en el futuro. Por su parte, se considera que la presión que algunos médicos o matronas ejercen sobre el útero para ayudar a salir al bebé favorece la aparición del padecimiento, así como también el uso del fórceps y el desgarro perineal -aunque su influencia no está claramente establecida. Sea como fuera, lo importante es restaurar paulatinamente la tonicidad del piso pélvico. Y aunque es normal que la madre desee recuperar cuanto antes su silueta después del nacimiento, al comienzo procure descansar y evite los ejercicios, el traslado de cargas pesadas y la tensión en el abdomen. Adopte un régimen rico en fibras que facilite el tránsito intestinal, pues la presión de las materias fecales favorece el prolapso. Si es posible, suprima también el tabaco, ya que la tos es un factor causante de presión abdominal. Y si tiene algunos kilos de más, intente perder peso. Restablezca una rutina de gimnasia a partir de las seis u ocho semanas posteriores al parto, pues inmediatamente después de éste, las variaciones hormonales restan a la piel sus cualidades elásticas. Con tranquilidad y sin angustias por volver a ser la de antes, es perfectamente posible recuperar la figura sin comprometer la adecuada posición de los órganos internos.
|