Diabetes:
¿QUÉ ES Y CÓMO SE TRATA?

En la historia:
MILENARIA INVESTIGACION
Para la diabetes juvenil:
SE ACABARON LAS DIETAS DE HAMBRE


-Con cuidados diarios, los diabéticos pueden desarrollar una vida completamente normal.

Atrás quedó el tiempo en que se prohibían las masas, el pan y los dulces. Actualmente sabemos que lo importante es equilibrar el azúcar, para determinar qué cantidad puede absorber diariamente. Así por ejemplo, es posible reemplazar una porción de pan por cuatro a seis cucharadas soperas de arroz, legumbres o pastas.

Para evitar la hipoglicemia, que generalmente se produce durante el sueño, es aconsejable controlar los niveles de azúcar antes de acostarse. Si de todos modos se produce el malestar, evite consumir cantidades demasiado elevadas de glúcidos, pues sólo hará que la glicemia aumente más rápido. Quince gramos de azúcar, es decir, un vaso de jugo de naranja o un poco de mermelada, son suficientes para corregir el problema. Al cabo de un cuarto de hora, el malestar habrá pasado y deberá controlar sus niveles.

En cualquier caso, es fundamental practicarse controles tres o cuatro veces al día. Antes de hacerlo, es aconsejable tener las manos limpias, pues basta con que haya restos alimenticios en los dedos para que la glicemia aumente de manera artificial, modificando el resultado. Es recomendable lavarse con agua tibia para que los vasos se dilaten y la sangre salga más fácilmente. Aunque no existe un método totalmente indoloro, hay agujas más suaves que otras.

La inyección se coloca debajo de la piel, en el muslo, el abdomen o el brazo. En el abdomen es mejor colocarla en la mañana, pues a aquella hora del día, la difusión de insulina es más rápida en ese punto; elija el brazo a la hora de almuerzo, porque es más fácil colocarla allí cuando está con otras personas, y reserve el muslo para la noche, ya que la difusión del líquido es más lenta en ese lugar.

Finalmente, cuídese de las heridas, especialmente en los pies. Para evitar infecciones, no camine descalzo, no corte demasiado sus uñas, y desconfíe de los pedicuros que hacen sangrar.