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Amparax Sublingual

Laboratorio:
PFIZER
Principio Activo:
Lorazepam
Acciones:
Sistema Nervioso Central:Tranquilizantes Ansiolíticos

Información Farmacológica

En la experiencia de post-comercialización, la sobredosis con lorazepam ha ocurrido predominantemente en combinación con alcohol y/o con otros medicamentos.
Síntomas: La sobredosis de benzodiazepinas generalmente se manifiesta con distintos grados de depresión del sistema nervioso central que varían entre la somnolencia, confusión mental, letargia, disartria, ataxia, reacciones paradojales, depresión SNC , hipotensión, hipotonía, depresión respiratoria, depresión cardiovascular, coma y muerte.
Tratamiento: Se recomiendan medidas de apoyo generales y sintomáticas; monitoreo de signos vitales. Cuando hay riesgo de aspiración, no se recomienda la inducción de emesis. El lavado gástrico se indica si se realiza poco después de la ingesta o en pacientes sintomáticos. La administración de carbón activado puede también limitar la absorción del medicamento. Lorazepam se elimina escasamente en la diálisis. Lorazepam glucorónido, el metabolito inactivo, puede ser altamente dializable. El antagonista de las benzodiazepinas, flumazenil, puede ser útil en pacientes hospitalizados como adyuvante para, no como un sustituto para, el manejo apropiado de la sobredosis de benzodiazepinas. El médico debe saber de un riesgo de ataque en asociación con el tratamiento de flumazenil, particularmente en usuarios de benzodiazepinas a largo plazo y en sobredosis de antidepresivos cíclicos.
Ver información completa para prescribir en documento de monografía entregado por Pfizer Chile S.A.

Amparax comprimidos sublinguales de 1 mg, 2 mg: Envases conteniendo 25 unidades.

Amparax Sublingual 1 mg: Cada comprimido contiene: Lorazepam 1 mg. Excipientes: Almidón de Maíz, Celulosa Microcristalina, Estearato de Magnesio, Lactosa Monohidrato.
Amparax Sublingual 2 mg: Cada comprimido contiene: Lorazepam 2 mg. Excipientes: Almidón de Maíz, Celulosa Microcristalina, Estearato de Magnesio, Lactosa.
1. Como premedicación para aliviar la ansiedad y reducir el recuerdo de los eventos asociados con procedimientos quirúrgicos y de diagnóstico. 2. En el manejo de episodios de ansiedad aguda. Amparax sublingual está indicado solamente cuando el trastorno no ha respondido a tratamiento no farmacológico y es severo, incapacitante o somete al paciente a una alteración inaceptable. La ansiedad o la tensión asociadas con el estrés de la vida diaria generalmente no requieren tratamiento con un ansiolítico. 3. Tratamiento coadyuvante a los fármacos antieméticos corrientes en la profilaxis y el tratamiento sintomático de la náusea y los vómitos asociados con la quimioterapia del cáncer.
La dosis y la duración del tratamiento deben individualizarse. Debe prescribirse la dosis eficaz menor y por el menor tiempo posible. En general, la duración del tratamiento no debe exceder 2 ó 3 meses, incluyendo el retiro gradual. No se debe extender el período de tratamiento sin volver a evaluar la necesidad de continuarlo. El riesgo de deprivación y fenómeno de rebote es mayor después de una discontinuación abrupta, por lo tanto el producto debe ser discontinuado gradualmente (ver sección Advertencias). En general, los pacientes de edad o debilitados, o los pacientes con insuficiencia renal o hepática o insuficiencia respiratoria crónica requieren dosis más bajas o menos frecuentes. Estos pacientes deben ser monitorizados con frecuencia, y la dosis debe adaptarse cuidadosamente a la respuesta del paciente. La dosis diaria promedio en el tratamiento de la ansiedad aguda es de 2 a 4 mg. En los pacientes de edad y en los pacientes debilitados, se recomienda 1 dosis inicial de 1 ó 2 mg/día, en tomas dividida, que se debe ajustar según necesidad y tolerancia. Para la premedicación preoperatoria, se recomienda 1 dosis de 2 a 4 mg la noche anterior a la operación y/o la misma dosis administrada 1 a 2 horas antes del procedimiento quirúrgico. Como tratamiento coadyuvante de los fármacos antieméticos corrientes administrados previamente a la quimioterapia del cáncer, la dosis recomendada es de 1 mg al retirarse la noche previa a la quimioterapia y/o 1 mg administrado 60 minutos antes de iniciar la quimioterapia, que se repite 6 horas y 12 horas después de la quimioterapia, si es necesario.

Las reacciones adversas se clasifican según las siguientes categorías de frecuencia del Consejo para la Organización Internacional de Ciencias Médicas: Muy Frecuentes: ³ 10%. Frecuentes: ³ 1%. Infrecuentes: ³ 0.1% y <1%. Raras: ³ 0.01% y <0.1%. Muy raras: <0.01%.
Cuerpo en general: Frecuencia no determinada: Reacciones de hipersensibilidad, reacciones anafilácticas / analifactoideas, angiodema, SIADH, hiponatremia, hipotermia. Frecuente: Laxitud muscular, astenia.
Cardiovascular: Frecuencia no determinada: Hipotensión, reducción de la presión sanguínea.
Digestivo: Infrecuente: Náuseas. Frecuencia no determinada: Constipación, aumento de bilirrubina, ictericia, aumento en las transaminasas hepáticas, aumento en la fosfatasa alcalina.
Hematológico/linfático: Frecuencia no determinada: Trombocitopenia, agranulocitosis, pancitopenia.
Sistema nervioso y sentidos especiales: Frecuencia no determinada: Efectos benzodiazepínicos del SNC son dosis-dependientes, produciéndose depresiones más severas del SNC con dosis más altas. Síntomas extrapiramidales, temblor, vértigo, desordenes visuales, (incluyendo diplopía y visión borrosa), disartria/dificultad para hablar, cefaleas, convulsiones/ataques, amnesia, desinhibición, euforia, coma, ideas/intentos suicidas, falta de atención/concentración, trastorno del equilibrio. Reacciones paradójicas incluyendo ansiedad, agitación, excitación, hostilidad, agresión, rabia, trastornos del sueño/insomnio, excitación sexual, alucinaciones. Muy frecuentes: Sedación, fatiga, somnolencia. Frecuentes: Ataxia, confusión, depresión, desenmascaramiento de la depresión, mareos. Rara: Cambios de la libido, impotencia, orgasmos disminuidos.
Respiratorio: Frecuencia no determinada: Depresión respiratoria, apnea, empeoramiento de la apnea del sueño (la extensión de la depresión respiratoria con benzodiazepinas es dosis-dependiente, que ocurre con mayor severidad con dosis altas). Empeoramiento de la enfermedad obstructiva pulmonar.
Piel: Frecuencia no determinada: Reacciones alérgicas a la piel, alopecia.
1. Síndrome de apnea durante el sueño. 2. Insuficiencia respiratoria severa. 3. Hipersensibilidad conocida a las benzodiazepinas, inclusive a los comprimidos de Amparax Oral o a sus componentes.
El uso de las benzodiazepinas, incluyendo lorazepam, pueden llevar a una depresión respiratoria potencialmente fatal. El uso de benzodiazepinas, incluyendo, lorazepam, pueden llevar a una dependencia física y psicológica. Se ha reportado reacciones anafilácticas/anafilactoideas severas con el uso de benzodiazepinas. Se ha reportado casos de angioedema que involucran la lengua, glotis o laringe en pacientes después de tomar la primera o subsiguientes dosis de benzodiazepinas. Algunos pacientes que toman benzodiazepinas han tenido síntomas adicionales como disnea, cierre de garganta, náuseas y vómitos. Algunos pacientes han requerido terapia médica de emergencia. Si el angioedema involucra la lengua, glotis o laringe, puede ocurrir obstrucción aérea y ser fatal. Pacientes que desarrollan angioedema después del tratamiento con una benzodizepina no deberían ser tratados nuevamente con el medicamento. Lorazepam debe ser usado con precaución en pacientes con compromiso en la función respiratoria (por ejemplo EPOC, síndrome de apnea del sueño). El uso de benzodiazepinas incluyendo lorazepam puede desencadenar o empeorar una depresión preexistente. El uso de benzodiazepinas puede desenmascarar tendencias suicidas en pacientes depresivos y no debe ser usado sin una terapia antidepresiva adecuada. Los pacientes mayores o debilitados pueden estar más susceptibles a los efectos de lorazepam; por lo tanto, estos pacientes deben ser monitorizados frecuentemente y ajustar su dosis cuidadosamente de acuerdo a la respuesta del paciente (ver sección Posología). Se han reportado ocasionalmente reacciones paradójicas durante el uso de benzodiazepinas (ver sección Efectos colaterales). Tales reacciones son más probables en los niños y en las personas de edad. Si esto ocurre, se debe interrumpir el tratamiento.
Uso en pacientes con deterioro hepático: Como con todas las benzodiazepinas, el uso de lorazepam puede empeorar la encefalopatía hepática, por lo tanto lorazepam debe ser usado con precaución en pacientes con insuficiencia hepática severa y/o encefalopatía.
Uso pediátrico: No se han establecido la inocuidad y la eficacia de lorazepam en los niños, por lo que no se recomienda su administración a estos. Como todos los pacientes con drogas activas sobre el SNC, deben ser advertidos de no operar maquinaria peligrosa o vehículos motorizados hasta que se sepa que no estarán somnolientos o mareados con lorazepam. El uso de las benzodiazepinas puede conducir a la dependencia física y psicológica. El riesgo de dependencia aumenta con las dosis más altas y con el empleo a más largo plazo, y aumenta aún más en pacientes con antecedentes de alcoholismo o de abuso de drogas o en pacientes con trastornos significativos de la personalidad. La potencial dependencia se reduce cuando se administra lorazepam en dosis adecuadas durante períodos de tiempo breve. En general las benzodiazepinas se deben prescribir sólo por períodos cortos (ej. 2 a 4 semanas). No se recomienda el uso a largo plazo de lorazepam. Los síntomas de deprivación (ej. Insomnio de rebote) pueden aparecer después del cese de las dosis recomendadas después de terapias tan cortas como de 1 semana. Se debe evitar la interrupción brusca del tratamiento y se debe seguir un esquema de disminución gradual después de a una terapia extendida.
La terminación abrupta del tratamiento puede estar acompañada de síntomas de deprivación: Los síntomas documentados después de la interrupción del tratamiento con benzodiazepinas incluyen cefaleas, ansiedad, tensión, depresión, insomnio, inquietud, confusión, irritabilidad, sudoración y la aparición de un fenómeno de rebote, disforia, mareos,desrealización, despersonalización, hiperacusia, entumecimiento /hormigueos en las extremidades, hipersensibilidad a la luz, el ruido y el contacto físico/cambios perceptuales; movimientos involuntarios; náuseas, vómitos; diarrea, pérdida de apetito, alucinaciones/delirio, convulsiones/ataques, temblores, calambres abdominales, mialgia, agitación, palpitaciones, taquicardia, ataque de pánico, vértigo, hiperreflexia, pérdida de la memoria temporal e hipertermia. Las convulsiones/los ataques pueden ser más frecuentes en pacientes con trastornos convulsivos preexistentes o que reciben otros fármacos que disminuyen el umbral convulsivo, como los antidepresivos. Existe evidencia que se ha desarrollado tolerancia a los efectos sedativos de las benzodiazepinas. Lorazepam puede tener un potencial de abuso, especialmente en pacientes con antecedentes de abuso de drogas/alcohol.

Embarazo: No se debe administrar lorazepam durante el embarazo. En varios estudios se ha sugerido un incremento del riesgo de malformaciones congénitas asociadas con el uso de benzodiazepinas durante el primer trimestre del embarazo. En el ser humano, las muestras de sangre tomadas del cordón umbilical indican que hay transferencia placentaria de las benzodizepinas y de sus metabolitos glucurónidos. Se ha comunicado que los hijos de madres que ingirieron benzodiazepinas durante varias semanas o más previas al parto presentaron síntomas de abstinencia durante el período post-natal. Se han descrito en los recién nacidos de madres que recibieron benzodiazepinas durante la fase tardía del embarazo o en el parto síntomas tales como hipoactividad, hipotonía, hipotermia, depresión respiratoria, apnea, dificultades en la alimentación y deterioro de la respuesta metabólica al frío.
Lactancia: Hay evidencias de que el lorazepam se excreta en la leche humana. Por lo tanto, no debe administrarse lorazepam a las mujeres en período de lactancia salvo que, a juicio del médico, los beneficios anticipados para que la mujer supere el riesgo potencial para el lactante. Sedación e inhabilidad para succionar han ocurrido en neonatos de madres en período de lactancia que toman benzodiazepinas. Los niños de madres en período de lactancia deben ser observados por los efectos farmacológicos (incluyendo sedación e irritabilidad).
Toxicidad: Glucoronide de lorazepam, el mayor metabolito de lorazepam, no ha demostrado actividad en el SNC de los animales.
Carcinogénesis: No se documentaron indicios de potencial carcinogénico en ratas o ratones durante un estudio de 18 meses de duración con lorazepam oral.
Mutagénesis: Un estudio de la actividad mutagénica del lorazepam sobre la Drosophila melanogaster reveló que este agente no poseía actividad mutagénica.
Disminución de la fertilidad: Se efectuó un estudio de preimplantación en ratas tratadas con lorazepam oral en dosis de 20 mg/kg y no se observó ninguna alteración de la fertilidad.
Las benzodiazepinas, incluso lorazepam, tienen efectos depresores aditivos sobre el sistema nervioso central cuando se administran juntamente con otros depresores del sistema nervioso central, como el alcohol, los barbitúricos, los antipsicóticos, los sedantes e hipnóticos, los ansiolíticos, los antidepresivos, los analgésicos narcóticos, los antihistamínicos con acción sedante, los anticonvulsivantes y los anestésicos. Han habido informes de sedación marcada, salivación excesiva y ataxia cuando el lorazepam y la clozapina se administraron concomitantemente. La administración concurrente de lorazepam con valproato puede dar como resultado un aumento en las concentraciones plasmáticas y una disminución en el clearence de lorazeparn. Las dosis de lorazepam deberían ser reducidas aproximadamente al 50% cuando se administra en forma concomitante con valproato. La administración concurrente de lorazepam con probenecid puede dar como resultado una más rápida aparición o efectos prolongados de lorazepam debido a un aumento en la vida media y a una disminución del clearence total. Las dosis de lorazepam deben ser reducidas aproximadamente al 50% cuando se coadministra con probenecid. La administración de teofilina o aminofilina puede reducir el efecto sedante de las benzodiazepinas incluyendo lorazepam.
Interacciones con pruebas de laboratorio y otras pruebas de diagnóstico: No se documentó ninguna interferencia con pruebas de laboratorio con el uso de lorazepam.
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